viernes, 8 de abril de 2011

deprimida...



Papá, creo que estoy deprimida, cierro los ojos y no quiero hacer nada, no quiero navegar en internet, no quiero jugar con mis máquinas, no quedo con mi gente, no salgo, no entro. Tengo un sabor amargo a plutonio, cesio y estroncio cada vez que trago saliva. Me siento culpable cada vez que enciendo una bombilla, cada vez que me tan un toke al móvil.


- No te preocupes hija. No estás deprimida, sólo estas preocupada. El poder siempre hace lo mismo, son ellos los que construyeron las Centrales Nucleares. Ahora que han reventado en el Japón, además quieren que nos sintamos culpables.


Padre e hija, miran en silencio, su ciudad al fondo, se funden en un tierno abrazo. La calima ha asaltado esta primavera antes de tiempo. Pero el agua acabará volviendo para refrescar nuestras dudas, nuestros silencios, nuestros miedos... Tal vez esta vez no pueda limpiarlo todo. Aún así, los simples mortales no debemos deprimirnos. Si preocuparnos.



el vecino del 4º


lunes, 7 de marzo de 2011

primavera sin tela...

Se barrunta en el aire que la primavera viene ya. Este año casi sin ropa, famélica, con ojeras, mal vestida y poca ropa. Con una mochila vacía de casi todo. Descalza, con olor a metralla y huyendo de todos esos dictadores de colores que dibujan fronteras con un misil sobre faz de la tierra. Siempre dibujan las fronteras, con el color de la sangre de otros, mientras ellos buscan en el listado último el saldo de todas sus cuentas de la semana anterior, más engrosado que la semana anterior.

La primavera viene sin ducharse desde hace decádas. Según me cuentan tiene alergía, también, a las flores, pero no le "entran" las medicinas en su Centro de Salud por lo que estornuda cada vez que se acerca a un campo de tulipanes o de margaritas. Estornuda y se aguanta, porque comprar medicinas... es imposible.


Ahí viene la primavera, en plena crisis, sin tela....

Pero nuestros ojos la seguirán viendo vestida de reina. Alfombra de flores, romero y menta para mi primavera.



posdata: y si esta crisis me mata saldrá otro poeta de la lata...


el vecino del 4º un poco harto...

jueves, 3 de febrero de 2011

una crisis cualquiera...



Soy consciente que esta vez la crisis no es pasajera, me pesa en los costillares, en los sueños, en los recuerdos, en ese alma que no alcanzo a comprender dónde está. Es una crisis que ha borrado caminos dibujados en el aire, en el horizonte y está dejando sin aliento a hombres y mujeres, poetas y musas. Ha convertido la ceniza de los peores deseos en la alfombra de cada día. Apenas puedo tragar saliva para seguir escribiendo sobre la situación que nos atraviesa de lado a lado de nuestras vidas.


Y sin embargo ahí está ella. Esperando que en mi rostro se dibuje una media sonrisa, o al menos deje de fruncir el ceño para volver a abrir sus labios más allá del infinito. Abierta como siempre, envuelta en los deseos más puros, lividinosos y tiernos. Cercana como una gata tierna y salvaje que se abalanza para dar y recibir placer sin nada a cambio.

La crisis nos ha roto las pelotas, los sueños y las paredes de un estado que no está dónde tiene que estar en unos momentos que hay que dar la cara. Pero ella, sus labios, sus flujos, su ser por entero logran que cierre los ojos un instante eterno. Su beso que es tan profundo y tan dulce que decido, sin más, que después podré seguir dibujando protestas sobre versos que el viento arrastrará por toda esta red infinita.




el vecino del 4º


posdata: sexo, compromiso y poesía son banderas invisibles que vuelan más allá de nuestros sueños y muy cerca de nuestros deseos más íntimos..."más madera...esto es la guerra"....

viernes, 31 de diciembre de 2010

fin de año...fin de fiesta y traca final...en fin...



En la pantalla de plasma, última generación, mil colores, sonido cuadribanda y envolvente por demás. Un señor de plástico, con una sonrisa cautivadora, pegado a una jamelga de más de uno ochenta, noventa, noventa, noventa. La aprieta con deseos más que lascivos y entre ensueños sexuales de nuevo milenio empezado, mira a los espectadores y les dice unas palabras con una naturalidad pétrea y mercantil.


- Ha sido un año intenso, un año duro, un año en el que el sistema se ha puesto a prueba. No ha sido el mejor año de nuestras vidas, pero lo hemos superado, hemos podido con él. La crisis, esas personas que lo han pasado tan mal, el mundial, los exitos en el deporte...en fin... Un año que no olvidaremos nunca. Pero en estos momentos lo que nos reune aquí son estas uvas, este excepcional cava. Las campanas van a sonar y el sonido llegará a nuestros corazones que desearán con más fuerza que nunca que mañana sea un nuevo día. Brindemos con el mejor cava del mundo, miren debajo detrás de las burbujas. No olviden estar atentos al primer mensaje publicitario de este nuevo año que va a comenzar...NO se líen con el reloj y las campanadas...El próximo año, ya está aquí, amigos y amigas, cuando se coman todas las uvas, cierren los ojos y deseen lo que más quieran, sin duda todos sus sueños se cumplirán...

- Papá qué es la crisis???...es como cuando mamá dice que vosotros también estais en crisis. Todo lo que sueño lo tendré el próximo año???...


El papá se atraganta con una uva pelada y sin huesos, tose y entre dientes dice algo que a mamá no le gusta. Ella arquea las cejas, se asegura que el rimel sigue en perfecto estado y en el televisor se escuchan las campanadas.
Un nuevo mundo nace ante los ojos de una familia feliz que tiene sueños infinitos, que vive en una casa de cristal con euros en todos los cajones, amantes en todas las esquinas y sueños hasta debajo de la moqueta. Guardan todos sus secretos junto a sus mentiras en el joyero. Viven y brindan pues, en un mundo perfecto en unos cientos de metros cuadrados.
La vida mientras tanto continúa. Mañana ya es hoy, como ayer. Los mismos rincones podridos en nuestras almas de alfileres se encojen cuando miramos hacia un horizonte incierto, en una ciudad que parece que va a ser devorada por máquinas que corren, con prisas enloquecidas, para limpiar lo más rápido posible un leve sueño pasajero de campanadas fantasmas y repetitivas.-



el vecino del 4º


posdata: sueñen mientras puedan, yo creo que me dedicaré a dibujar poemas, inconfesables, sobre el ombligo de alguna musa... y si quieren, también les puedo contar infinitos cuentos de miel y besos de azúcar con final feliz-feliz... en todo caso sueñen pero no se mientan...

viernes, 10 de diciembre de 2010

Festín real...



Cada vez que abría la botella para saciar su sed, la hija menor del monarca, de inmesos ojos azules, como los sueños del Rey Dar, su padre, la estancia se inundaba de un olor a mil rosas, además nacía del fondo del agua del recipiente un infinito ejército de libélulas vestidas como bailarinas del circo ruso. Que danzaban como posesas por toda la estancia. Sin más.

Un pánico irracional o una precavida austucia la retenía en lo más íntimo, de tal manera que no bebía aunque la sed fuera máxima. Dejaba la botella, tapada con un corcho, sobre la ventana, mirando al Sur. En lo alto del castillo aquella estancia apenas era visitada. Aguantaba sus ganas hasta la cena donde, discretamente, procuraba beber lo suficiente hasta el siguiente día.


Un día de abril, el padre visitó a su hija, el sol, las escaleras y la edad en el monarca se acusaron, todas las circunstancias a la vez. Al entrar, resoplando, apenas pudo decir.


- qué bien hija beberé agua, antes de contarte un secreto.


No tuvo tiempo de dar explicaciones a su padre. En unos instantes el olor a rosas se multiplicó, en comparación a otras veces. Las libélulas crecieron más que en otras ocasiones y vieron en aquel monarca el fecundador perfecto. En un abrir y cerrar de ojos, precipitadamente, sin orden ni concierto, muchas copularon con el rey, una de ellas decidió que era hora de devorar la presa. De terminar con la fiesta de sexo y engendro.


Cuando a la princesa le preguntaron, una y mil veces, dónde está el rey. La hija no supo qué contestar.

Cuenta la leyenda que aquel fué el último día en que cerró sus ojos y jamás volvío a abrirlos.


Vecino del 4º


posdata: en las pesadillas anidan miedos ascestrales que se transportan en el tiempo de un lado a otro, a veces sin sentido...

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sin dudarlo...



La pegó por todas partes, sin mirar dónde, sin medir ni controlar las fuerzas. Sin piedad. Sin control. Premeditadamente, con alevosía, con reincidencia. La apaleó con los puños cerrados y cuando notó que tenía alguna molestia cogió una silla, después el bate de beisbol. Finalmente acabó rajándola de arriba abajo y estando ya muerta y bien muerta se entretuvo en seguir pinchandola por todo el cuerpo. Como queriendo desfigurarla hasta que no la conociera nadie.

En su mente no podía resistir que su mujer había fruncido el ceño aquel día. Le había puesto cara de asco y le había dicho alto y claro para colmo.


- Mira Jorge. No. No vas a volver a pegarme. Los niños vendrán pronto, de las clases, a comer. He puesto una denuncia y estoy tramitando los papeles. No creo que me vuelvas a ver. Apártate.


Cuando le detuvieron, se lo llevaron esposado, daba gritos jurando que iba a quitarse la vida. Que se arrepentía, que se había vuelvo loco.

Su hijo le contó todo esto al Juez de Guardia, todo lo que había escuchado y los detalles más escabrosos que escuchó, escondido en su armario. Aterrado. Aquella mañana había hecho pellas y no se atrevió a salir de su cuarto cuando sus padres, de imprevisto, llegaron de la calle discutiendo como tantas otras veces. Todo fue demasiado rápido. Permaneció agarrotado y sin poder reaccionar de ninguna manera. Se orinó encima como un cachorro perdido y amedrentado.


- Señor juez, no le crea usted. Siempre miente. Siempre pide disculpas. Siempre dice que será la última vez. Esta vez, no hay excusas, ha asesinado a mi madre a sangre fría. Que la ley no tenga compasión de él. Yo jamás podré perdornarle. Odio ser hombre, si pudiera volvería a nacer siendo mujer.


Eran las tantas de la noche, Jorge hijo, había estado todo el día en los juzgados, al salir le esperaba la prensa, tendría que encargarse de sus hermanos pequeños. La ciudad gris estaba a punto de reventar bajo sus pies, pero miró al horizonte y supo que tenía que ser más fuerte que nunca. Aguantaría todo lo que se le venía encima. Una parte de su madre había renacido en aquellos instantes para siempre.




El vecino del 4º


posdata: esto pretende ser un sincero homenaje a esas mujeres, víctimas de la violencia machista, bárbara e injustificable...en el día internacional contra la violencia de género (25 de Noviembre)...

miércoles, 27 de octubre de 2010

Así NO...


Y dijo... así no...sólo era una sugerencia, un punto de vista. Una insinuación sutil. Ni si quiera lo dijo con malos modales, ningún gesto cortante, apenas si se escuchó su voz en el taller de coches. Solo pretendía ayudar con su experencia en su primer día de trabajo.




- Lo tienes claro. Para ser el nuevo...ya parece que vienes tocando los cojones... O es que no te has enterado que ahora con la reforma laboral cuesta hecharte menos de lo que vale cenar y hechar un polvo en cualquier garito. Anda, vístete que estamos montando el motor a este coche que el dueño quemó por chulo. No me calientes que el jefe está a punto de llegar y no quiero darle tu primer parte negativo.




Julián tiene casi 54 años, tragó saliva y se dirigió a las taquillas. Le han contratado por mediación de un conocido del dueño. Tiene que estar agradecido. Procurará no meterse en ningún lío. Es su primer día y le ha prometido a la parienta morderse la lengua. Respira porque sabe que ahora podrá pagar la hipoteca y su hija seguirá estudiando. Llegará justo ,como siempre , a final de mes. La cosa está jodida pero no puede dejar de pensar que están montando mal el motor. Además le ha dado tiempo a ver que faltan, al menos, un par de arandelas y una pequeña junta.




- Nuevo!!!!!...ya estás tardando en cambiarte, que esto no es una pasarela de modelos.






El vecino del 4º




posdata: Julián no sabe que es casi seguro que no supere el periodo de prueba, en realidad lo sabe pero se muerde los labios procurando que no se note...lo hace por Francisca, por ella haría cualquier cosa y por su hija.