sábado, 31 de diciembre de 2011

Restaurando piedra en Atenas.



En Atenas cuidan las piedras de manera especial, se lo toman muy en serio...en fin...me resultó sorprendente ahí os dejo el video...ponen el "gotero" como a cualquier paciente...un alucine...

Barrio Plaka en Atenas



Fue todo un placer perderse por el Barrio de Plaka en Atenas, en lo más alto, junto a la Acrópolis...una pasada... en fin...

miércoles, 21 de diciembre de 2011


Vendió su alma por el primer verso de aquel poema. Tanta era la sequía de fantasía e imaginación. ¿Tanto vale un verso? pensó mientras firmaba cientos de papeles para dejar atado el trato. Al fin ya tenía el verso pero no pudo, por mucho que lo intentó, terminar el poema. Se quemó en el fuego eterno para siempre. Sus lágrimas no apagaron ni el dolor ni las llamas.
vecino del 4º
posdata: venderse no sirve de nada pero seguimos intentándolo todos los días...

jueves, 1 de diciembre de 2011

Doble cita a ciegas.


En la Puerta del Sol, en Madrid, Paco vende todos los días cupones de la ONCE, es ciego de nacimiento pero se imagina, a su manera, este mundo. Habla de colores, calidez de los sonidos, siluetas de los cuerpos y los rostros con tanta precisión que diría que ve, en muchas ocasiones, incluso con mayor claridad que cualquier vidente.
Lleva meses vendiéndole el mismo número, terminado en siete, a una mujer muy especial.
La primera vez Paco imaginó que ella se acercó por casualidad.
-Bárbara!!!...vamos que el taxi está aquí.
-Que espere.
Fue lo único que salió de su boca y no volvieron a meterle más prisa.
Lo recuerda con tanta claridad como si fuera aquel instante. Ella se marchó. Al recoger las vueltas y el billete un ligero roce de manos provocó algo entre ambos. Paco además quedó impactado por una fragancia muy especial.
Al séptimo mes, ella le dejó una tarjeta, gravada en braile, con su teléfono. Seguía oliendo como el primer día, y cada vez que sus manos, apenas se tocan, el cielo se abre entre ambos. Paco la imagina bella como un ángel, con los ojos azules como el cielo. Y siente que ella le mira fijamente en esos instante cada vez que le compra un billete.
-Esta noche cenamos. A las nueve vendrá el coche a recogerte mi chofer. No admito un no por respuesta. Déjate llevar.
Paco tragó saliva, aceptó sin decir ni una palabra de más. Por dentro, mariposas con los ojos tapados con medias de seda le volaron hasta la garganta.
La plaza, alumbrada con un Sol de otoño y un bullir de gentes que van, vienen y esperan a otros tanto. Fue testigo silenciosa. El coche que llevaba a Bárbara desapareció entre el bullicio de autobuses, los claxones de los taxis y las motocicletas de escape fácil.
-Señora???...por qué no le ha dicho aún que usted también es invidente.
-Soy ciega, como Paco. Y no le he dicho nada porque es nuestra primera cita. Será una doble cita a ciegas. Sebastián te tengo dicho, que con el tiempo ya eres mi amigo, casi de la familia, pero hay cosas que prefiero no discutir contigo. Esta noche será inolvidable. Lo presiento.
El vecino del 4º
posdata: Sin ver se ve todo, viéndolo, a veces, no parece verse nada...

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sin ropa


Lucía Ledesma Montegno, la dueña del palacete, era de costumbres fijas. A las nueve de
la mañana desayuno. A las doce un tentenpie. Sobre las dos y media comida. A las cuatro
de la tarde, en verano, siesta de camisón.
Aquel día hacía tanto calor que dormía desnuda. Al pasar Jacinto, el mayodormo de toda la vida, a dejar agua fresca de limón como tantos otros días. Ramón el marido de Lucía, no dudo en descerrajar dos disparos a quema ropa. El mayordomo apenas pudo gritar antes de morir. Ella dormía profundamente y ni se movió.
El Juez amigo de la familia no hizo preguntas.

El Vecino del 4º
posdata: el aire huele a rancio, polillas hambrientas parecen arañar en el horizonte, mientras una gaviotas graznan a lo lejos, hablan sin que se les pueda entender nada y parece que se ríen de alguien...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Carmín...

La Señorita Lucía era especial, no parecía ni de su propia casta.
Cuando veía aparecer a Carmen, su sirvienta, le brillaban los ojos como a una gata en celo. No podía evitarlo.
El momento que más le gustaba besarla, nada más verla, era cuando venía de alguna fiesta nocturna. El vino dulce, los pastelitos de crema y el cava la alborataban sus adentros. Dejaba un poco de carmín rojo sobre las mejillas de Carmen y a veces trataba de borrar la huella con uno de sus dedos mojado en saliva. Había que ver cómo introducía su dedo índice entre sus labios, lentamente, mientras sus caderas se contoneaban a ritmo.
A Don Fernando, su padre, no le gustaba, pero Lucía ardía por fuera y por dentro y no había manera de sujetarla.
- Lucía por Dios, los demás criados te podrían ver. Podrías tener cuidado al menos.
Las risas de Lucía se entremezclaban con el profundo olor de su perfume , las flores de patio andaluz miraban para otra parte, intentando pasar desapercibidas. A Carmen el corazón le sonaba como la máquina de coser desbocada. Don Fernando sacaba su pañuelo y disimuladamente procuraba secarse el sudor. En el Sur las noches, siempre, son muy largas.
El vecino del 4º
posdata: el amor no entiende de castas, de normas, de reglas...el amor no entiende de nada...se deja llevar por el fuego y lo arrasa todo... si no es así...no es amor...será otra cosa.

martes, 18 de octubre de 2011

Devórame...




Lentamente, caminaba sobre el filo de sus labios con todo el temor posible. Le temblaban las piernas. Inseguro apenas respiraba. Ella no paraba de hablar lo que dificultaba más la situación. Ella al fin, sin percatarse se colocó sus cabellos y con el dedo índice empujó la pequeña particula hacia su boca. El pensó, al fin acabé dentro de tí...tanto tiempo esperando este momento. No soy capaz de describirlo. Un infinito placer. Devórame.


El vecino del 4ºposdata: siempre supo que ella era inmensamente más grande que él.