lunes, 10 de marzo de 2008

Un piano muy lascivo.



Observando, con paciencia, se recaban muchos datos aunque no siempre sirvan para algo. Hace poco tenemos una nueva inquilina, una joven que estudia música. Proviene de Berlín, tal vez del antiguo Berlín del Este, lo que le otorga un aire más que misterioso. Allí debía de ser una de las alumnas más aventajadas, pero según he podido averiguar huyó del Conservatorio en su último año. Al parecer, el profesor la miraba de una manera extraña, cada vez que se producía un acercamiento por mínimo que este fuera, inevitable estudiando piano, asiento, con asiento, hombro con hombro casi, la joven perdía el control, se sentía intimidada. Fuera o no un acosador, nunca lo sabremos, creo que hizo bien en cambiar de lugar.


Puso muchos kilómetros de distancia para olvidar aquella desagradable situación y comenzar una nueva vida. Ahora se pasa las horas ensayando, he supuesto que debe pasar una prueba especial para terminar aquí su carrera. Lleva días tocando algunas piezas increíbles, una interminable fuga de J.S. Bach, composición casi perfecta, como todo lo que hizo este músico, en otros momentos me ha parecido escuchar algo de Albéniz y algo de Falla... Trabaja una media de unas 12 horas al día. El resto del tiempo es sólo para dormir, comer, casi siempre fruta, frutos secos y algunos derivados lácteos, debe ser vegetariana.

Tiene un cuerpo estilizado, una piel blanquecina como las partituras, unas manos delicadas como los mejores secretos y su manera de moverse por la casa es como si levitara. Sus cabellos rojizos y los ojos azulados llaman la atención, en nuestro edificio la interculturalidad hace que el color que predomine sea de una piel más bien oscura y unos cabellos negros azabache por excelencia.


La otra tarde me sorprendió descubrir que tiene también carácter fuerte, a pesar de su aspecto frágil. Tres horas seguidas tocando a Bach y de repente, algo no le sonaría bien. Algo no iba como deseaba. Rompió a gritar al piano, destrozó las partituras, caminaba por toda la casa hablando en un alemán brusco, indescifrable para mí. Furia, llantos, destrozó algunos discos, algún jarrón. La rabia la dejó extenuada. Quedó profundamente dormida como un extraño ángel abrazada a un pie del piano. Estuve más de una hora esperando un final, algo tenía que ocurrir. De repente se levantó, era evidente que en un estado sonámbulo profundo. Pude ver como comenzó a dar besos y abrazos al piano. Su rostro perdido comenzó a tomar una chispa de lascivia impresionante, lamía el piano de cola como al mejor de los amantes, despojada de todas sus ropas, un cuerpo tan delicado no podía imaginarlo tan ardiente. El piano la poseyó allí mismo. Extenuada , sin abrir los ojos tras el silencio final entre amantes. Por toda la sala rompió a sonar delicadamente Satie, la Ginnossiene nº 3, se escuchó en todo el edificio, en toda la manzana. Diría que universo entero paró unos minutos para escuchar aquella música, tocada como jamás la había escuchado interpretar.


Días después fue su examen final de carrera, por lo que sé o imagino, por lo que ella misma me contó y hoy desvelo sólo en parte. Las obras sonaron perfectas, llenas de vida, como habían sido imaginadas por sus compositores en su día. El jurado inmóvil frente a ella sin pestañear, es su oficio, no pueden ni deben dejar entrever cuál será la nota final. Es como si no estuvieran en otro lugar lejano, y sin embargo están en cada nota, en cada silencio. Son implacables al mínimo error. Sin embargo aquella tarde tocar le supuso un verdadero placer. Mientras saludaba al jurado, con distancia, procuró rozar con su pañuelo blanco, delicadamente, sin que apenas se notara sobre el taburete de cuero, ligeramente húmedo tras el examen. Nadie se percató de aquello, fue su primer orgasmo en público, lástima que no pudiera gritarlo a los cuatro vientos. Borró las huellas con delicadeza pero el corazón iba tan rápido que deseaba salir de la sala para desaparecer en cualquier rincón, abrir la boca, tomar más aire y gritar aunque sólo fuera en silencio. A los pocos días se publicaron las notas. Sacó matricula de honor. Había terminado la carrera, ahora era pianista oficialmente. Empezaba lo mejor.


El vecino del 4º.

22 comentarios:

La gata Roma dijo...

Que bonito vecino, que edificio este, que afortunado tú que escuchas música y la vives así, empiezo a pensar que como lo vives todo... es tan grande tener pasión por las cosas...
Me ha gustado mucho, y cada vez me gusta más que saques cosas del cajón.
Kisses

El vecino del 4º dijo...

qué es presente???... si no una eterna mezcla del pasado y un deseo del futuro...jejejjeje...

me alegro Gata de que te haya gustado, mil gracias por tus siempre agradables comentarios...

muas

tu vecino del 4º

Malena dijo...

Increible relato, vecino. Un personaje de una sensibilidad tan grande que puede amar la música hasta límites insospechados.

Un beso.

Ely dijo...

Quiero vivir en ese edificio

El vecino del 4º dijo...

Malena: me alegra que hayas conectado tan bien con el personaje.
muassssss...

Ely: cuando quieras, en nuestro edificio siempre hay espacio para alguien más...

muassss...

vuestro vecino del 4º

pandora dijo...

ohhh vecino que bueno!!! que placer escuchar sus notas que placer espiar sus actos, en fin, tu lo has dicho, queda lo mejor...

un beso, pandora.

El vecino del 4º dijo...

non problem...te avisaré para el próximo concierto...
jejejejjejeje...

beso y achuchón...tu ya sabesssss...

tu vecino del 4º

Carnmars dijo...

Precioso, la musica es sin duda lo mejor de la vida, es su banda sonora!!!

Besicos.

El vecino del 4º dijo...

preciosa concepción la tuya...
me ha encantao...

tu vecino del 4º

7Lunas dijo...

Despertó su epidermis…, lo tuvo entregado, abandonado a sus caricias…,

Lo consiguió como únicamente puede hacerse…,

Entregándote hasta el abandono, sin barreras, sin miedos, adoptando, tomando sus formas y entregando, dando las tuyas…, llegando a ese punto en el que todo queda suspendido, en el que nada más existe, solos tú y él…, ese punto en el que no se puede volver…, ese en el que sólo podéis morir entregándoos vuestras mejores notas…
Sublime vecino…, sublime

Anónimo dijo...

Me encantaría ser tu vecina, para que relatases tan bien como lo acabas de hacer con la chica del piano, cualquiera de mis muchas aficiones. De hecho, no me importaría dejar descorridas las cortinas para que me vieses…
Un saludo.
Lulú.

El vecino del 4º dijo...

7Lunas: así es la vida querida 7Lunas, entrega y música continua...así es, así la veo y así la vivo...un beso lunar desde el otro lado...
muasssss...

Lulu: ...deja abierta la ventana de tu imaginación, pasaré por tu alcoba de los deseos...sentirás la piel de tus secretos bajo las palabras de mis sueños...
muasssss...Nos vemos Lulu...

El vecino del 4º

prometeo dijo...

Hermoso relato de una hermosa persona. Vaya con tu edificio, las reuniones de vecinos deben de ser de lo mas sabrosas.
Un fuerte abrazo.

UMA dijo...

Eso es pasiòn, amigo vecino.
Nada que se hace a medias termina de esa forma.
Tal vez se entremezclaron en ella, los deseos reprimidos o la fantasìa de aquèl que alguna vez la hizo temblar.
Muy buen relato.
Un beso

Veïna dijo...

Ummmmmmmmmmmmmmmmmm Vecinico!!!
Exquisito como siempre!

Petonets

Hot Woman dijo...

La música transporta a un mundo de ensueño y gozo.
Lindo post.
Un beso

Anónimo dijo...

Toca otra vez, viejo perdedor, haces que me sienta bien, es tan triste la noche en que tu canción sabe a derrota y a miel.

Me recordastes esta canción ...

JoseRD dijo...

Me mudo a ese edificio.

Vecino, tiene unos preservativos que me preste?... hay urgencia, jaja.

chester dijo...

acabo de escribir una entrada que toca un tema similar.
me gusta lo que escribes, insisto.
te saluda, la vecina del 4to piso, del otro lado del charco.
:D

TRuLy dijo...




Vecino pase rapidito a dejarte un besito, tengo que ir al trabajo pero despues regreso :)


MUA~~!



El vecino del 4º dijo...

...mmmm...gracias a todos y todas... muchas han sido las visitas mientras estuve fuera...un gracias eterno para todos/as y un beso...

el vecino del 4º

posdata: cuando vuelves y ves que la casa tuvo tránsito es muy agradable...muasssss...

Hot Woman dijo...

Me alegro que estés de vuelta vecino.
un besote