miércoles, 10 de abril de 2013

Aterrizo como puedo...


Acabo de volver de ninguna parte. Nada mas aterrizar comprendo que seguimos en las mismas de siempre. La palabra construye y el hombre destruye. Por las venas del universo corre la poesía, la tinta y las musas andan medio desnudas y sin embargo aquí seguimos en las mismas. Tenemos de sobra de casi todo y continúan haciéndonos falta las mismas cosas.
De tropiezo en tropiezo hasta la caída final...
En fin...

el vecino del 4º
posdata: yo tropiezo, tú tropiezas?...

lunes, 4 de marzo de 2013

Sobres... no gracias...

 
No les corre sangre por sus venas, son sellos invisibles para  esos sobres que circulan en todas direcciones. No tienen pesadillas en las que se quedan sin trabajo, sin saldo, sin casa...en sus bonitos sueños lo que tienen es un eterno desasosiego por cambiar la cuenta corriente a otro paraiso fiscal más lejano, más oculto. No les tiembla la voz ni la mano cuando aplastan, despiden y se orinan, cada día,  sobre los buenos hombres y mujeres en todos los rincones del planeta. No tienen memoria para sentirse culpables jamás por nada. Aman siempre de pago, por lo privado claro. Caminan erectos como si se creyeran que son la evolución de la especie. Y así hasta el infinito, es muy larga la lista de agravios entre unos y otros.
 
Son ellos o nosotros.
 
La luna continúa ahí arriba, no me extrañaría que cualquier día baje con un látigo hecho con cuerdas y expulse a quienes se lo han ganado a pulso. Igual ni siquiera es necesario que la luna se moleste en bajar al ruedo.-
 
 
posdata: somos gentes, somos buenas gentes que tienen un límite, casi infinito. Casi.
 
 
El vecino del 4º

martes, 1 de enero de 2013

Si tu lo dices...

    
Ves amor...está la ciudad encendida sólo para nosotros, por todos los rincones, los árboles lucen como bombillas de paz infinita, las guirnaldas caen desde más allá del cielo, es todo un espectáculo. Se respira incienso, mirra y las risas son las alfombras de todas las casas. La niebla parece azucar con sabor a menta, limón y un ligero toque de canela salvaje. Desde las casas el murmullo de fiesta se mezcla con olores de banquetes imperiales. Un mundo nuevo está a punto de comenzar mañana mismo y las uvas del tiempo se van a deshacer en nuestros labios como el fuego de los dioses. Es navidad y todo lo demás poco importa. El mundo, el horizonte y todo lo que alcanza nuestra vista y nuestros sueños es nuestro.
 
- Si tú lo dices...amor...
 
El vecino del 4º
 
posdata: los ojos del tiempo un año más nos ciegan, por unos días, y no merece la pena explicarlo mucho más...

viernes, 30 de noviembre de 2012

Dijo No.-

 
Desde que nació todo había sido abrir puertas a los que le rodearon, siempre diciendo Si. Abriendo manos para dar cualquier cosa. Escuchando en cualquier momento. Sabiendo llorar o reir junto a quien lo necesitó, a cualquier hora. Entregado a su barrio, a su pueblo, a su patria a cambio de nada. Entregado sin límites sin llevar la cuenta ni esperar nada. Entregado al universo entero con todas sus constelaciones, planetas y estrellas.
Y un día cualquiera dijo No. El mundo continuó su camino sin percatarse de nada. Como si nada hubiera ocurrido.
Sin embargo se bien que aquel día las musas lloraron sin parar. Desde entonces lloran cada noche de luna llena. Vierten sus lágrimas al mar, sin que nadie se percate, sin ruídos, sin estridencias, sin llamar la atención.
 
Ahora comprendo que el mar será siempre salado, irremediablemente.
 
El vecino del 4º
 
posdata: sueño con un mar dulce como el almibar, dulce como tus besos muchacha de ojos de luna.-
 
 
 

domingo, 18 de noviembre de 2012

Incomunicados.-

 

Y si supiera, al menos,  dónde ha estado, pero él nunca habla. Calla siempre, a todas horas. Veinticuatro horas callado. Sólo me basta mirarle para saber que oculta algo. Pero no hay manera de sacarle una sola palabra.
Cuántas veces he soñado con cientos de diálogos como dos personas civilizadas que conviven desde el principio de los tiempos.
 
- Y de dónde dices que vienes.
- De devorarme por dentro. Vengo del mismísimo infierno. He intentado purgar todas mis culpas y ha sido imposible.
- Y qué tal  la carretera a la vuelta.
- Como siempre repleta de locos, delincuentes, cómplices, y ovejas descarriadas que van camino del matadero sin saberlo.
- Interesante cariño. Te pondré la cena que debes estar agotado.
- Sí. Gracias.
 
Y sin embargo cada vez que intento iniciar una conversación se da vuelta y se marcha hacia ninguna parte.
 
El vecino del 4º
 
posdata: cada vez se necesita más tiempo para saborear los silencios y cuando los silencios no te llevan a ninguna parte qué importan los ruidos...
 
 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Donante frenético...

 
No fue con los saltos desde el paracaidas, ni cuando le dió por bucear rodeado de tiburones en cualquier isla perdida. Tampoco su pasión por la velocidad. Ni siquiera con la práctica de todo tipo de deportes de riesgo. Nada parecía poder con él. Su actividad frenética en cualquier empresa que acometía no permitía adivinar un final inesperado.
 
Se sentó como un viejo cheroki, al atardecer, cerró los ojos y a sus escasos cuarenta años se dejó morir. Sin avisar a nadie. Sin dejar una nota aclaratoria. Una lágrima contenida le inundó los pulmones y murió al instante.
 
La autopsia no supo explicar nada. Sus familiares no se decidían sin enterrarle o icinerarle. Alguien comentó que mejor donar su cuerpo para que los trasplantes de sus órganos salvaran vidas. Así se hizo.
 
El vecino del 4º
 
posdata: en una ocasión le escucharon decir que había nacido muerto y que el resto del tiempo viviría para contarlo...
 

domingo, 21 de octubre de 2012

El Guerrero retirado.-




Una mañana de primavera, de un año muy especial. El agua había inundado todos los rincones del poblado durante el invierno. Unas veces con agua y otras con una neblina cargada de gotas que intentaban brillar con el menor rayo de sol.
Habían ido cayendo sobre la tierra rojiza como delicada colcha de ganchillo. Sin estridencias, sin excesos. Esa alternancia niebla, agua, frío y escasos momentos de sol. Una agua que cayó sin arrastrar lodos, sin crear sobresaltos, con un ritmo somnoliento casi, es como un viejo e inexplicable milagro de la naturaleza que ese goteo prepara la tierra y el invierno da paso a una mansa y feliz primavera. Donde la explosión de la vida no hay manera de detenerla.
Pues bien, entrada ya esa primavera, pletórica cuando las frescas mañanas te permiten mirar al sol, con los brazos abiertos y los ojos cerrados. Sikú, miró a su anciano abuelo, al corazón acelerado, cada vez que se acercaba a él su imaginación se disparaba. Veía en cada arruga, en cada vieja herida, en cada pintura y tatuaje un eco pasado de una guerra y una gran batalla casi siempre ganada.
Cada vez que se acercaba e iba a preguntar por los detalles de cuántos adversarios había derribado, cuántas cabelleras, cuántos recuerdos de guerra había repartido en el poblado. Sikú se paraba en seco, como si le faltara aliento y valor. Pero antes incluso de formular la pregunta el viejo guerrero retirado, Dalos, movía un dedo índice negativamente. Y solía decir, casi en voz baja a su nieto, como una vieja retaila.

- Aún no estás preparado para escuchar historias de la guerra. Tu corazón no lo resistiría. Las pesadillas te perseguirían cada noche. ¿Eso es lo que quieres Sikú?...

Y sin embargo aquella mañana de abril, sin fecha, sin calendario, sin testigos, Dalos llamó a su nieto, le acarició la cabeza con unos dedos largos, delgados y retorcidos.

- Ves como el agua corre río abajo. Escucha cómo entre el rumor del agua, el saltar de los peces el río habla de todas nuestras batallas. Hoy te contaré mi más dulce e inolvidable recuerdo, has ganado. Te contaré mi primera victoria. Cierra los ojos y no perderás detalle. Lo verás como si lo dibujaras sobre las nubes.

El agua sonó como una flauta dulce, y lejanos tambores amigos facilitaron que Dalos contara a su último nieto, cómo le temblaban las manos y las piernas aquella vez. Cómo el corazón daba golpes para salir por su boca. Cómo apenas pudo correr dos días antes de aquel combate singular. Cómo se vistió con sus mejores galas de guerra y sus mejores armas, las más brillantes y limpias, las más afiladas del poblado.
Al fin, terminó por contarle aquel primero día, de aquella batalla, que precisamente fue el día que se declaró a la abuela Landa.
Ella dijo sí, un sí tímido y distante y apenas si rozó la mano derecha de Dalos. Pero fue suficiente.
Al mes siguiente se habían prometido la eternidad y la vida en común y compartida para siempre.

- Esa fue tu primera batalla?...abuelo???...No me estará tomando el pelo???...
- Si, la primera y la más dificil. Las demás fueron como ver ponerse el sol en el horizonte.

Sikú, comprendió aquel día que aun habrían de pasar muchas más primaveras hasta que su anciano abuelo le volviera a contar la siguiente batalla.
En las orillas del río, los peces saltaban en busca de los primeros insectos a su alcance. La flores de mil colores parecían saludar a Sikú animándole a tener paciencia. El tiempo, sin marcarse en ninguna parte, en ningún objeto dejaba escrito en el aire que jamás se detiene ni da la vuelta hacia atrás, para nadie.

El vecino del 4º

posdata: quien no ha deseado, alguna vez al menos, poder detener el tiempo, esto es controlar el tiempo...