jueves, 19 de febrero de 2015

aquí, ahora...

Por fin se había decidido. Arremetió con todo su cuerpo, sus deseos y sus sueños contra la pared de aquella oficina que estaba a punto de cerrarse. Llevaba meses al acecho esperando señales de alguna clase. Aquella noche, antes de cerrar ella sólo tuvo que decir unas palabras definitivas, concluyentes y que no se prestaban a confusión alguna. 

- qué?...cerramos y echamos un polvo. Total?...el ERE empieza a ser efectivo mañana. Jodamos por una vez en la empresa, sería como joder a toda la cúpula y la madre que les parió. O prefieres ir a ver  50 sombras de Grey con tus amigotes. 

Jorge no pensó en nada. Se abalanzó como un animal. Sombras?...no era momento para contar cuántas. El aire de la oficina se cargó de jadeos, papeles por el suelo y algunas blasfemias, a media voz,  contra el gerente y sus palmeros de turno. 

el vecino del 4º
posdata: siempre que puedas tener aquí y ahora, no esperes más...




sábado, 7 de febrero de 2015

hoy no sé...

Tenía tantas cosas pendientes que no acertaba a ordenar prioridades y qué hacer. Corrió por el parque y a medida que comenzaba a sudar,  calentar músculos y algunos pensamientos las ideas parecían irse ordenando. Un orden extraño, cómo no. 
Sin apenas darse cuenta estaba flotando. Saltó sin esfuerzos y pasó cerca de luna pero decidió no parar. Ahora si se perdía a quién podría preguntar. 
Un viaje cómodo, estrellas, planetas, musas que saludaban a su paso, saludando efusivamente,  y el hombre no podía ni quería dejar  de correr. 
A la vuelta de un planeta alcanzó a ver un grupo de hombres que dormían acurrucados bajo unos cartones. Parecían tener frío. En sus rostros se dibujaba también esas miradas perdidas y de hambre que también conocía . 

Cuando despertó, hambriento y frío, bajo el mismo puente de siempre. Se prometió que no volvería a pensar en hacer ni footing ni running ni nada que se le pareciera.  Tiró la vieja radio a la papelera más próxima y maldijo los consejos de los tertulianos y todas las patrañas que cuentan a primeras horas de la mañana. 

- En qué estaría yo pensando. Correr a mi edad. Yo lo que necesito es un café caliente, si encuentro pan duro o un bollo a medias ya seré feliz por unas horas. 


el vecino del 4º

posdata: la miseria llegará hasta el infinito si ponemos remedio. 




miércoles, 21 de enero de 2015

deja correr el tiempo...


Por sus rasgos, sus maneras de moverse, parecía mayor. Como si la vida le hubiera marcado cada una de las arrugas a fuego, profundamente, sin contemplaciones. De cerca incluso aparentaba ser un viejo infinito que había vivido más de la cuenta sin pedir demasiadas explicaciones a nadie. 

Ahora llevaba tanto internado en el centro psiquiátrico que es como si se hubiera incrustado en el entorno, en la decoración del edificio. Una especie de tatuaje vivo, en un centro habitado por guardianes recelosos, que procuraba permanecer inmóvil la mayor parte del día. Alguien bromeó cierta vez que es como si estuviera mutando de hombre a camaleón. 

El único momento, al día,  que mostraba una actividad física espídica, sorprendente, era para dar cuerda a su reloj de bolsillo. El resto del tiempo la invisibilidad, elegida,  era su disfraz permanente. 

     -mírale, otra vez dando cuerda a ese maldito reloj de bolsillo.
   -envidia es lo que tienes tú. Con lo que ganas al mes...tendrías que trabajar años para poder comprar uno sólo parecido a ese. Pura envidia es lo que tienes. 
    -ya...
    -además no sabes que historia hay detrás de ese reloj. Por lo visto     este tipo, ahí dónde le ves, era uno de los más ricos del país. Se      enamoró de un bellezón, aún más rica que él. Se casaron y en el      viaje de bodas cuentan que le puso los cuernos con un chico de         las maletas. 
   -Y???...
   - Pues que alguien para consolarle le comentó que el tiempo todo     lo cura. Desde entonces permaneció en silencio. Sólo se dedica a dar cuerda a su reloj. Como si tratara de hacer correr el tiempo para superar aquel trauma.

La tarde se dibuja triste y enrarecida tras los cristales, con agua nieve, viento y hojas que parecían bailar al son de una macabra balada lenta pero bien acompasada. 

El olor que subía de las cocinas anunciaba una cena caldosa, con poca sal y muchas pastillas para que la noche fuera tranquila.


Vecino del 4º

posdata: el amor y la pasión dan fuerzas infinitas o paralizan para siempre. 



miércoles, 7 de enero de 2015

Je suis Charlie.-


Si en el mundo hay quien es capaz de asesinar a sangre fría, a quemarropa por unos simples dibujos. Por una idea, por un mensaje. Por una fantasía no compartida.
De qué mundo estamos hablando. 
La palabra, la imaginación, la fantasía, el humor... son "armas" inofensivas. Que podrán interesar o no. Agradar o desagradar. Pero la tinta y su expresión en el papel no pueden ser escusa para derramar sangre en ninguna parte. En nombre de nadie. 

Cuando alguien muere por unos dibujos y lo que simbolizan. Mueren muchas más cosas en el mismo instante. Espero que la Razón continúe su camino. Y que sea la Justicia la que tome el relevo. 

Ahora tocan las lágrimas por esas vidas que se han marchado para siempre. El recuerdo será nuestro mejor apoyo. 
Si muere la libertad de expresión.
Algo muere en todos nosotros.


Vecino del 4º.

posdata: venganza nunca justicia siempre. Más democracia. 





sábado, 27 de diciembre de 2014

pelea sobrevenida...


Se aferra a un fusil como el que se agarra a la vida sin saber para qué vivir.
Ahora en sus juegos no juega al escondite para pasarlo bien. Se esconde para cazar o evitar ser cazado. El corazón le va a más de mil por hora siempre. Sus labios se encogen de pánico, aunque jamás lo reconocerá. No puede dejar de correr en silencio para ser invisible.
Por las noches no sueña con el país de los juguetes siempre recién estrenados. Encuentra cuerpos desmembrados allá dónde se deja caer cansado de luchar cada día. 

Es un niño con arrugas de hombre viejo. Es un aprendiz más de la guerra. Una guerra también sobrevenida. 
Una guerra que se contagia como los virus que caminan sin permisos legales por toda la faz de la tierra. Intentando llegar más allá de los confines del universo. 
Envuelto en humo y niebla que mancha por dentro y por fuera. Un humo que le tatuará la piel para siempre.

el vecino del 4º

posdata: guerras malignas que impiden que los niños sueñen sueños simples y tan necesarios. Maldigo las guerras y a quienes las promueven por intereses espúrios. 





domingo, 14 de diciembre de 2014

Comunicaba.-


Busca en el bolsillo con prisas. El sudor le persigue por todo el cuerpo como un sunami que llega sin avisar. El pulso más alto de los niveles aconsejables. El sabía bien cuál era el límite. Ser cardiólogo le hacía preocuparse, en exceso, por su cuerpo. Permanentemente se estaba chequeando para confirmar que todo iba bien.

Aquella noche había operado con la doctora García Méndez. Su amante, la mujer del director del centro privado en el que trabajaba desde hacía unos meses. 

Al salir con prisas, tras el último revolcón en una de las salas médicas, a oscuras habían intercambiado sus teléfonos. Iguales. 

El siempre la negó que tuviera otras aventuras. Ella, celosa como una gata parda comprobaba sus últimos mensajes: "si cariño, cuando me tire a la frígida, la mujer de mi jefe, paso a recogerte...aún me quedarán ganas de más...pero comprende que si quiero trabajar tengo que hacerle el trabajo sucio a mi jefe....jajajajajajajja".

Desde la parada de taxis, el llamaba, enloquecido, una y otra vez. Ella comunicaba. 



el vecino del 4º


posdata:  pillado, sin remedio...al día siguiente no fue necesario que recogiera sus cosas, se las enviaron con una escueta nota: "hasta siempre, gracias, ella ahora se comporta en la cama con migo como siempre. Tengo que despedirte, según hablamos. Suerte".






lunes, 24 de noviembre de 2014

cien veces te quiero...

Le había escrito cien veces sobre su espalda te quiero, con el dedo índice mojado en agua de mar. No era un castigo, era un juego inocente, aunque no tanto. El tiempo pasaba lentamente y la tarde anunciaba sombras y secretos. Ella no dejaba de moverse acompasadamente sobre la arena, tal vez distraída, distante pero también un tanto  cómplice. 
El hielo de los vasos pedía salir pitando hacia el mar para no molestar a la parejita. El viento acariciaba los silencios y los suspiros contenidos de ambos.

Sin avisar Helena volvió, más pronto de lo previsto.

- Hola gente. Si no fuerais vosotros, diría que mi marido le está tirando los tejos a mi mejor amiga. Y que ella está esperando el momento para saltar sobre él.

Unas risitas nerviosas se las llevó el viento junto a una bolsa de frutos secos que los nenes de al lado habían dejado abandonada en la playa.

- No olvidéis nunca que al ser médica de urgencias, en cualquier momento estaréis en mis manos.

Las carcajadas de Helena rodaron mar a dentro, una broma amenazante que jamás olvidaron.


El vecino del 4º

posdata: vivieron felices y comieron perdices eternamente...cualquiera corría una aventura...jajajajajja...