miércoles, 2 de abril de 2008

Metro.-


El baja las escaleras del metro con una lentitud llamativa. El resto del mundo va una velocidad de vértigo. Nadie, ni si quiera le roza. Como si fuera flotando en un largo y lento sueño. Los demás se van golpeando entre sí, con las paredes y a veces incluso tropiezan torpemente. El parece ocupar un espacio invisible. En una de sus manos lleva el capuchón de la pluma estilográfica. Juguetea de una manera especial. Aprecia su textura y de vez en cuando se lo desliza por sus labios como si buscara . Su tacto es muy suave. Le recuerda algo muy especial. Ahora se fija en uno de los cordones de su capucha, termina en una pequeña bolita negra, golpea su pecho al ritmo de sus pasos. A la chica que camina delante de él, de repente se le salta uno de sus pendientes, pequeño, redondeado, con un brillo casi mágico.

Mientras espera un nuevo convoy, sólo falta un minuto, siempre falta un minuto que se hace eterno entre esas terribles miradas perdidas de metro. Observa un bolso de una mujer afro, cosido de pequeñas caracolitas, puntiagudas, apretadas unas contra otras, como si miraran al mundo diciendo aquí estamos nosotras. Veníamos del mar y ahora vivimos en la urbe. Ella es nuestra dueña pero no se ocupa demasiado de nosotras.
El minuto ha terminado, como siempre, los minutos acaban por pasar. Hacinado entre cuerpos y olores múltiples y pluricontinentales. De repente un tanto preocupado, encuentra cientos de objetos pequeños de similares características. Redondeados, puntiagudos, como si estuvieran vivos, como si le miraran sólo a él. Como si en el mundo, los objetos tomaran vida para decirle algo.

Enciende su Ipod, es hora de escuchar al viejo Dylan y algún blus mítico del siglo pasado.

El resto del día es como si no hubiera pasado nada. El trabajo es lo que tiene. Es una manera de tomarte un “kik-kat” de siete u ocho horas, a veces muchas más.
Ahora está de vuelta a casa. En ese minuto, de regreso, de todas las tardes. En su mano izquierda no deja de mover su pluma.

Cuando llega a casa sin saludar deja caer su mochila en la entrada del piso. Besa con un deseo diferente, mientras con uno de sus pies cierra la puerta.

- Vaya cariño...esto sí que es un beso especial. De los que te guardas para ocasiones especiales. Además quería contarte algo. Hoy llevo todo el día...bueno, no te diré nada, me da vergüenza...mira tu mismo...


Dejó caer su camisa al suelo. Sus pechos tersos, erectos, redondeados, con una temperatura más que templada.

- Mis pezones...están como cuando jugueteas durante mucho tiempo con ellos. Anda bésame otra vez. Por cierto???... qué tal el Metro???... Hubo retrasos hoy???...

La respuestas quedaron para otro momento. El beso duró más que un minuto. Le supo a miel, canela y menta.


El vecino del 4º.
posdata: puede resultar interesante el ejercicio... cierras los ojos y desde tu ventana ves el mundo entero, el infinito, incluso puedes llegar a notar bajo tus pies ese temblor cuando llega el siguiente metro...

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Son más importantes los sentimientos y actos acaecidos tras la llegada a casa que lo ocurrido acerca del Metro. Si la jornada laboral ha sido dura y encima lenta, agrada que al llegar a casa se encuentren sorpresas como la que acabas de escribir.
Por último doy fe de tu posdata.
Un saludo.
Lulú

Anónimo dijo...

Me gustaría que los efectos de mis sensaciones táctiles y visuales fueran tan efectivos como los tuyos.

Donde yo vivo no hay metro, si cierro los ojos puedo sentir algún tipo de temblor pero no el del suelo bajo mis pies.

Sé cómo he llegado aquí, desconozco de dónde has salido tú. No voy a apartar los ojos de tí.

prometeo dijo...

Buenas observaciones de un lugar comun, demasiado comun. Y la de aventuras que alli pasan, robos, perdidas, amores, libros que leen o no se leen, tocamientos prohibidos, palabras procaces, un musico pidiendo una caridad,otro vendiendo unos pañuelos de papel, un chica llora sin que sepamos por que...
Lo escribes muy bien, me ha encnatado.
Un abrazo.

El vecino del 4º dijo...

Lulú: me alegro por tí...no pierdas esa capacidad de ver con los ojos cerrados...
besos

Anónimo: me encanta, me sorprende tu final de comentario...inquietante...
tentador...jejejjeje...
besos

Prometeo: Veo que también conoces el metro de cerca por tu palabras...gracias, siempre tan amable en tus coments...
un abrazo viejo amigo.

vuestro vecino del 4º

Ely dijo...

El día a día se puede llegar a convertir en fantasía.
Si cierro los ojos, veo blanco...

La gata Roma dijo...

Me ha gustado mucho. Dónde vivo, el metro y su obra son de una magnitud tan faraónica, y tan lenta que no sé si viviré para subir en él. De todas formas, soy usuaria de transporte urbano, y entiendo lo que cuentas... Por otro lado, te digo que según un estudio comparativo hecho por la menda, tras recorrer el metro de Londres, Roma, Madrid y Barcelona, puedo asegurar que siempre falta un minuto... Lo bueno es que lo puedes emplear en mirar un rato con los ojos cerrados como tú dices..
Kisses

El vecino del 4º dijo...

ely: me alegro que tengas esa facilidad, no siempre es así. Besos

Gata: a tí no te veo viajando en mentro, te prefiero sobre el tejado atusandote, mirando la luna.
Besos-besos

vuestro vecino del 4º

La gata Roma dijo...

Es que la vida de una gata urbana implica muchas cosas...

Pásate por el tejado que tienes un regalo para que puedas seguir creando, aunque en el metro no la puedes llevar...

Kisses

N&R dijo...

Llegamos por casualidad... nos gusta tu blog.
Volveremos, si nos lo permites.

Saludos
Sherezade

N&R

Milú dijo...

Hola vecitron,largo tiempo hace ya que no me detengo por estos bares,digo lares jajaja,me paso pero no me detengo,espero que no me lo tengas en cuenta,pero es que me he embarcado en un monton de proyectos y justo por eso vengo.Tranquilo que no vengo a hacer spam jajaja,sino que vengo a invitarte a que me visites,a ver que te parece el look del blog,así si quieres te cuento algunas cosillas si te gusta la cosa.

A ver si al final te consigo convencer,como cuando te traje aquí y hacemos unas obras de mantenimiento,que en una horita estan listas,prometido,ademas tu te mereces una pagina mas chula.Pasate por esta pagina,(es la mas completa y con mas gadgets) o por esta otra y si te apetece cambiar un poquito el diseño (la plantilla,pero el blog sería el mismo) ya me contaras,ya te he dicho donde encontrar mi correo,o sino me dejas un comentario en la primera de las opciones poniendo tu correo y yo ya lo guardo de ahi.
Un saludo vecitron,a ver si me paro mas veces aunque sea a saludar,en lugar de andar siempre a las carreras leyendo de un lado a otro.
Milú

Milú dijo...

La segunda casi no tiene gadgets,es solo una plantilla como la que tienes,pero reformada y con dos barras laterales y con el ancho retocado incluso para la imagen de cabecera,pero en la primera he añadido desde emoticones,hasta un sistema de comentarios que te permite editar e incluso banear si alguien se desmanda y donde cada persona puede tener su avatar aunque no sea un blogger.Hay muchas opciones y como sabes que te tengo aprecio me apetecía contartelo por si quieres hacer alguna reforma para hacer la pagina mas atractiva.

Antes no te dije mi correo,está en mi perfil de usuario al final de lo de los libros.
No quiero que pienses que es spam,así que si lo consideras oportuno borra los comentarios tras leerlos,es solo para animarte a que veas como con pequeñas cositas la pagina da un gran cambio.Se que lectores te sobran,pero si encima les haces el entorno mas llamativo vendran mas felices (digo yo) jajaja.
Otro saludo
Milú

Carnmars dijo...

Precioso!!!...Nada mejor que eso para desconectar!!!

Ya veo q en tu edificio todo sigue igual!!!

Besicos.