miércoles, 24 de noviembre de 2010

Sin dudarlo...



La pegó por todas partes, sin mirar dónde, sin medir ni controlar las fuerzas. Sin piedad. Sin control. Premeditadamente, con alevosía, con reincidencia. La apaleó con los puños cerrados y cuando notó que tenía alguna molestia cogió una silla, después el bate de beisbol. Finalmente acabó rajándola de arriba abajo y estando ya muerta y bien muerta se entretuvo en seguir pinchandola por todo el cuerpo. Como queriendo desfigurarla hasta que no la conociera nadie.

En su mente no podía resistir que su mujer había fruncido el ceño aquel día. Le había puesto cara de asco y le había dicho alto y claro para colmo.


- Mira Jorge. No. No vas a volver a pegarme. Los niños vendrán pronto, de las clases, a comer. He puesto una denuncia y estoy tramitando los papeles. No creo que me vuelvas a ver. Apártate.


Cuando le detuvieron, se lo llevaron esposado, daba gritos jurando que iba a quitarse la vida. Que se arrepentía, que se había vuelvo loco.

Su hijo le contó todo esto al Juez de Guardia, todo lo que había escuchado y los detalles más escabrosos que escuchó, escondido en su armario. Aterrado. Aquella mañana había hecho pellas y no se atrevió a salir de su cuarto cuando sus padres, de imprevisto, llegaron de la calle discutiendo como tantas otras veces. Todo fue demasiado rápido. Permaneció agarrotado y sin poder reaccionar de ninguna manera. Se orinó encima como un cachorro perdido y amedrentado.


- Señor juez, no le crea usted. Siempre miente. Siempre pide disculpas. Siempre dice que será la última vez. Esta vez, no hay excusas, ha asesinado a mi madre a sangre fría. Que la ley no tenga compasión de él. Yo jamás podré perdornarle. Odio ser hombre, si pudiera volvería a nacer siendo mujer.


Eran las tantas de la noche, Jorge hijo, había estado todo el día en los juzgados, al salir le esperaba la prensa, tendría que encargarse de sus hermanos pequeños. La ciudad gris estaba a punto de reventar bajo sus pies, pero miró al horizonte y supo que tenía que ser más fuerte que nunca. Aguantaría todo lo que se le venía encima. Una parte de su madre había renacido en aquellos instantes para siempre.




El vecino del 4º


posdata: esto pretende ser un sincero homenaje a esas mujeres, víctimas de la violencia machista, bárbara e injustificable...en el día internacional contra la violencia de género (25 de Noviembre)...

4 comentarios:

Lu dijo...

No hay derecho no hay derecho no hay derecho...

Esta vez no te voy a decir que me gustan tus palabras, vecino, no porque estén mal escritas, sino porque no hay derecho, no hay derecho no...

Te mando un saludo muy grande desde mi nueva casa. Pásate cuando quieras.

Besos besos!

Prometeo dijo...

Bello homenaje a las victimas del maltrato. Pocas palabras mas para decir que NO A LA VIOLENCIA, nunca la violencia...
Un abrazo.

Mar dijo...

Duro, como la dura realidad,creo que no hacen falta más comentarios, un beso desde este lado de la luna, Mar

Amaya dijo...

La ley sigue dejando impune al culpable de asesinato si éste ocurre "a domicilio"·
Vergonzoso como se escapan estos delincuentes por las fisuras de una ley que se encuentra siempre en estas lides falta de pruebas,..no asi en otras circunstancias, segun parece a los controladores aéreos se les caerá el pelo por mostrar de forma tan tajante su desacuerdo con los atropellos laborales que contra ellos se estaban cometiendo