martes, 3 de mayo de 2011

Vaho en los cristales.-





En un principio, durante años, fue minucioso en su escribir, constante, creativo, lento pero efectivo. Escribía siempre con la misma pluma que un día ella le regaló, con el mismo color.
Sí, comenzó siendo desordenado y escribía sobre cualquier papel, o folio. Lo primero que se le venía a la mano, pero con el tiempo fue seleccionando más el tipo de papel. Que absorviera bien, que tuviera cuerpo. Últimamente, se había aficionado a esos pequeños blogs de notas que llevan una gomita que evita que al dejarlo sobre la mesa se abra sin control.
No se podía quejar, tenía musa, amor y amante. Buenos amigos y una situación saneada economicamente. Incluso periodicamente le publicaban sus escritos. No podía quejarse demasiado, sobre todo para como están los tiempos.
Y sin embargo, una noche que se quedó solo en la casa, su familia estaba en la costa, los amigos no le llamaron. El teléfono enmudecio como si supiera que algo importante fuera a ocurrir.
Estuvo escuchando las noticias. Las crisis. Las crisis. Japón, Oriente Medio.
Sólo dijo:
- Se acabó.
A partir de ese momento dejó de hablar. Fueron sus últimas palabras. Se dedicó a escribir poemas sobre los cristoles de su casa. Se ayudaba con el aliento, el vaho le permitía escribir. Poemas. Relatos. Bocetos de su próximo relato. Dibujó las caderas de la última mujer que vió al salir a comprar el pan, esa misma mañana. Espiriba el aliento, cada vez más animado, cada vez con más íntesidad, con más fuerza. Escribía y borraba. Los cristales se habían convertido el mejor de los papeles. Así estuvo todo aquel largo puente de último primero de Mayo.
Cuando su familia lo encontró frío como el marmol, en el salón. Parecía tener una sonrisa sutil e infinita en su rostro. El forense no supo que decir tras un examen concenzudo.
- Señores, sé que mi informe ha de ser técnico. Pero observándole, analizando cada parte de su cuerpo... es como si, de repente, se le hubiera ido el aliento. No encuentro una causa. Disculpen mi inconcrección, si lo desean consulten con alguien más.
El silencio se hizo presente. Nadie supo que contestar.
En los siguientes días, la nieta más pequeña dijo haber encontrado algunas palabras en los cristales de la casa del abuelo. La asistenta se apresuró con un paño húmedo y un bote en las manos. Sus ojos parecían desencajados.
- No acabaré nunca con esta pesadilla. Es como si los cristales estuvieran vivos y hablen por su boca. El señor impregno con su poesía toda la casa.
La familia descansa del repentino golpe, en la mansión de la playa . En silencio cada uno va calculando las pertenencias, bienes y dinero que les corresponderá en el reparto pendiente. La primavera este año trae más agua que otras veces. Es como si quisiera llenar todos nuestros secretos.
El vecino del 4º
posdata: seguir entre la poesía aunque falte el aliento...seguir entre el amor aunque no lleguen a tocarse los amantes....





8 comentarios:

Lu dijo...

Querido vecino:
Grandioso, como siempre.
Me has puesto los pelos de punta.
=)

Últimamente me ha dado la nostalgia y me he encontrado de cuando en vez echando de menos las noches hasta las mil, escribiendo poemas y hablando con vos...

(Así entre tú y yo, he empezado una historia a lo elige tu propia aventura en mi blog. Si te apetece pasarte, voy por el capi 6 ;))

Un besazo inmenso.
Lu, Lumi ;)

Marcos Callau dijo...

Si me ha gustado el relato la postdata me ha encantado amigo Vecino. Un texto magnífico que me ha recordado "Sobre un vidrio mojado escribí" de Los Secretos" jeje. Muy bonito tu relato.

El vecino del 4º dijo...

Lu y Marcos, saludos y muchas gracias, vuestros comentarios son enternecedores y estimulantes...

mil gracias...nos vemos...

el vecino del 4º

Milú... dijo...

Se que una parte es tu sentimiento y otra tu imaginación y no se muy bien que pensar.Solo te diré y se de lo que hablo(suena mal y paternalista pero sabes a que me refiero),que a veces tenemos que morir para renacer con mas fuerza y volver a ver las cosas con los ojos que lo hacíamos antes de que los sueños se tornaran en una decepcionante realidad y que la musa se pusiera los rulos y la bata de güatiné.
Cuidate vecitrón
Milú

Ibán dijo...

Seguir, seguir, como sea, pero seguir...

Prometeo dijo...

Arte efimero, de unos minutos o segundos...haz escrito, apra mi, tu mejor relato, una delicia llena de romanticismo y un poco cruel, como la vida misma, un mundo donde los deseos y las promesas osn algo magico y novedose y esta esscrito en lso cristales de los escaprates.
Un fuerte abarzo.

azpeitia dijo...

Cerramos muy amenudo los ojos, y nos negamos a abrirlos, porque si lo hacemos...el mundo que nos rodea nos acaba decepcionando. Tu relato es muy bueno, tiene toda la calidad literaria del auténtico sentimiento. No hay nada artificioso en él. La Postdata tiene un mensaje subliminal muy especial que llega a todos los que te leen y quieran entenderlo...Mi enhorabuena una vez más por tu magnífica calidad humana y literaria...un abrazo de azpeitia

El vecino del 4º dijo...

Milú, Ibán,Prometeo y Azpeitia...
con comentarios como el de ustedes, sin duda uno encuentra una palanca para tirar de la fantasía y seguir buscando entre las palabras...

mil gracias...que las musas se dejen ver intermitentemente...día a día...

el vecino del 4º